sábado, 13 de octubre de 2012

Un grito desgarrador de saciar la sed de igualdad. Comentario ¡No llores por Helena! De Silvia Bollat y Enrique Godoy Duran. Por: Eleázar Adolfo Molina Muñoz.




1.    Vientre Fecundo.
¡No llores por Helena! Es una novela breve de Silvia Bollat y Enrique Godoy Duran, ambos de nacionalidad guatemalteca. Silvia Bollat, incursiona en el mundo de la literatura viva, coescribiendo con Enrique Godoy esta historia que marca el inicio de su carrera literaria, apadrinada por el escritor de poemas, novelas y teatro.
2.    ¡No llores por Helena!
La obra, es un grito desgarrador de saciar la sed de igualdad. Helena es una niña nacida en la Antigua Guatemala, que vivió sus primeros años junto a sus padres, hasta que el río Pensativo, se desbordo y destruyo los sueños de ellos.
Faustino, padre de Helena, vive desde su nacimiento reclamándole a su mujer Dolores, el hecho de que el ansiado hijo haya nacido mujer. La obra ambientada al inicio del siglo XX, nos demuestra los estigmas de una sociedad, los desarrolla de una manera amena, melancólica, pero, nos demuestra que siempre hay una luz al final del túnel. A raíz de la destrucción de la casa, Faustino insta a Dolores a regalar, abandonar, matar a Helena. La madre, con el dolor propio de su naturaleza materna, decide abandonarla en un convento, en donde Helena conoce a Valentina, su mejor amiga, a la que llamara, su hermana.
Las dos niñas comparten algo en común, la soledad. Ya que Valentina, pierde a su familia, en la cárcel, cuando se derrumba la misma, por los históricos terremotos de 1917.
Aparece en este rio, la familia Montenegro Durini, que las emplean y las tratan como hijas. Es en casa de ellos, en que conocen a Pilar y su hermana, que deciden llevarlas a trabajar a los Estados Unidos. En donde sucede la mayor parte de la historia.
Es en casa de los De la Roma que Helena es violada y queda preñada por el patrón, Albert De la Roma. Junto con Valentina sufre estos vejámenes hasta que un día ya no pueden resistir más y explotan en una cena. Reclamando y gritando que habían sido despojadas de su dignidad. Las sacan de la casa y los amigos de los De la Roma, los señores Van Derbolt, las llevan a casa. La señora Daysi Van Derbolt, se compadece de ellas y las envía de regreso a Guatemala, con dinero, les ofrece su ayuda.
Embarcadas en un crucero, Valentina conoce a Alessio Sicuro, un italiano, con el corazón despezado. Se enamoran, pero Valentina le confiesa su cruz, le dice que está esperando un hijo. Alessio la acepta, le propone matrimonio, todo parece cambiarles, pero el crucero sufre una explosión, en donde Valentina queda muy malherida. Pierde a su niño. Casi muere. Helena la cuida con ayuda de sor María Isabel y los médicos que las atendían en el orfanato. Helena vuelve a Guatemala en donde nace su hija Raquel. Valentina se casa con Alessio.
Raquel, años más tarde decide revelarle estos secretos a su nieta Karen, cuando se entera de que es novia de George Van Derbolt. La acompaña en un viaje a Ashville, lugar en donde todo ocurre, en donde además de encontrarse con su pasado, se encuentra con una cualidad increíble de su abuela, el perdón y el amor a la familia. La rama familiar de Helena, nacida de una violación, de una humillación, es aceptada en la familia De la Roma. Karen, hereda la mansión familiar, además de una historia muy viva en estos días.
3.    El camino andado.
La novela está dividida en ocho capítulos. El primer capítulo, nos presenta anotaciones estilo bitácora, con fechas y una pequeña descripción de los sucesos acontecidos en esos días. Luego cambia, los autores juegan con la analepsis, ya que siempre saltan al pasado, regresando al momento presente.
El narrador usado por los autores, es el narrador omnisciente, ya que sabe todo lo que acontece en la historia, pero al igual que Raquel, lo revela poco a poco.
La simbología de los nombres es adecuada, ya que el nombre del personaje principal, Helena es la antorcha que ilumina toda la obra. Valentina significa valiente, como se puede observar al momento en que le grita toda la verdad. Raquel, crea el método para revelar la historia a la nieta, fiel a su naturaleza.
4.    Un grito desgarrador de igualdad.
Los autores a lo largo de toda la obra, exponen en un lenguaje, simple, sin tanto rodeo, aunque con un poco de misterio, la historia de Helena, que refleja, un grito desgarrador de igualdad. La obra marca la protesta firme, del género femenino en una época en que era visto como el débil. Es un reflejo fiel de las luchas sedientas de encontrar un poco de igualdad en este mundo tan clasicista y destructor.
Es el grito de muchas mujeres que sufren violencia intrafamiliar, viven con la cruz del olvido y el abandono, de la ignorancia y de los tratos, como productos que se pueden comprar.
Un grito desgarrador que busca encontrar la igualdad en una sociedad convulsionada y hastiada de tanto dolor. 

sábado, 29 de septiembre de 2012

Olvido



Tengo una rosa marchita, guardada en el armario,
olvidada y seca, fue alguna vez un símbolo de amor.
Es la primera parada en el dulce extravió
que conduce a un olvido abnegado y a su borrador.

Aquella rosa marchita es un dulce pendón,
de una guerra perdida, de un fracaso lleno de devoción,
fue parte de un bosque, para conseguir el perdón,
de una trigueña que nunca, jamás puso atención.

Algún día la rosa bebió sangre,
proveniente de la tierra, derramada con dolor,
en este lugar en donde se mata por hambre.

Una vez la rosa presumió sus coloridos pétalos,
fue la más hermosa, la más tierna de este jardín,
hoy, abatida por el tiempo, perdió su carmín.

miércoles, 19 de septiembre de 2012

Oración



¡Dios mío! ¡Ten piedad de mi pueblo!
Perdona la sangre derramada de tus hijos.
Señor socorre a las almas asesinadas,
sedientas de justicia, de verdad y de paz.
Protege padre mío, a la viuda del chofer
de autobús que muere cada día, en total impunidad.
Ayuda señor, a los huérfanos de la patria,
aquellos que perdieron en un asalto su prosperidad.
Perdona al dedo que sediento de sangre,
jala el gatillo pariendo muerte y soledad.
¡Dios mío! ¡No abandones este pueblo
que cree firmemente en tu poder!
Mira oh señor, las lagrimas dolorosas,
de la madre soltera, explotada y humillada.
Acepta señor, las oraciones de mi pueblo,
ya no soporta más violencia y mortandad.
Dios, has prometido prosperidad a un pueblo,
que te ama, que te sirve, que llamaste Guatemala.
Perdona señor, la sangre derramada,
los disparos al aire, la paz abortada.


lunes, 3 de septiembre de 2012

ATARDECER CIEGO...


El silencio de la tarde lo envolvía, el viento corría de un lado a otro del valle, los pinos se mostraban opacos, por el reflejo de los cortinajes sombríos que avanzaban y mataban a cada paso, a cada segundo, la luz del astro que iluminaba el valle, el valle se cubría con la frazada de la tormenta. Sus ojos buscaban  una gota de color, pero las gotas que el cielo regalaba eran pálidas, cristalinas, sin color alguno, tan monótonas y simples como el beso del viento una tarde verano. Sus ojos contemplaban con asombro las cortinas que avanzaban sobre el valle, color oscuro, color de tiempo, color de muerte. Los rugidos del cielo hacían que él se sentara mejor sobre su silla. El viento arreciaba  y los ángeles de la muerte cubrían con sus alas el inmenso lienzo de una tarde tormentosa, la tarde tomaba color de pluma, mientras las aves buscaban escondite para soportar la tormenta. Sus manos sostenían el bastón, húmedo por las lágrimas de los ángeles, mojado y tan igual, como siempre, las lágrimas no tienen color, igual da, sus ojos no distinguen color alguno, es ciego de nacimiento.

jueves, 16 de agosto de 2012

SALIDA


Llevo días sentado junto
a la ventana.
Me siento ahí para morir.
Pues el tiempo se deleita
al ver como se marchita
mi rosa. Y mi alma
se pierde en el laberinto
de las noches sin fin.
Una vida es suficiente
para aprender a mentir
y la muerte parece
ser el único dogma
de una vida gris.
Observo el paisaje
cuando abro la ventana,
mientras siento el
vals silencioso
del viento en mi
rostro derrotado
por el afán de vivir.
¿Dónde ha quedado
la esfinge del tiempo
que te reta para
poder existir?
¿Dónde está la
gárgola maldita
que espanta las
pesadillas de la
inexistente realidad?
Y es que parece ser
que mi ventana
ya no quiere abrir,
pues en un momento
determinado, de
esta casa tendré
que partir.

lunes, 13 de agosto de 2012

¡Feliz cumpleaños Don Bosco!


Voy a escribirte padre, en las siguientes líneas, con el amor que le tengo a mi colegio, aquel colegio  al que me llevaron hace ya más de 15 años. Estudie en mi Liceo Guatemala durante 13 años, toda una vida. Tiempo después, me volviste a llevar, para trabajar con los equipos deportivos, con los que en el futbol pusimos muy en alto nuestra bandera. Ahora soy un extranjero, exiliado de casa. Al igual que muchos ex alumnos, estamos volando lejos de nuestra casa, trabajando, con nuestras familias, esposas, hijos y en muchos casos, nietos. Soy de la promoción LIV, un simple bachiller en Ciencias y Letras que un día soñó, al igual que todos tus hijos, en representar a nuestro colegio un 15 de septiembre.
Si padre, se que dirás que quizás la banda y todos los ex alumnos que nos juntamos alrededor de ella durante las fiestas patrias, somos bochincheros, borrachos, que damos mala imagen a una institución que amamos con toda nuestra alma. Si entiendo, pero es solo durante una época en que el alcohol se atraviesa en nuestras vidas. Tus sacerdotes, aquellos que si se dedicaron a nuestra formación integral, nos enseñaron siempre el respeto para con las personas mayores y sobre todo, la responsabilidad. Nuestro colegio le ha dado grandes hijos a Guatemala, abogados, médicos, ingenieros y excelentes padres de familia, que algún día en los ya fallecidos calendarios, portaron ese escudo en sus manos y lo defendieron a muerte. Porque los liceístas salesianos, alumnos, ex alumnos, padres de familia defendemos a  nuestra familia a muerte. Aunque parece ser, Don Bosco, que algunos formadores que llevan años trabajando en nuestro colegio, han olvidado esa identidad, que con el respeto de todos los colegios grandes en historia y laureles al igual que nosotros; poseemos con orgullo.  
Parece ser que las personas que quieren llevar la barca liceísta a buen puerto, han olvidado lo que representan para nuestra institución las fiestas patrias. Seguro has de recordar aquel 15 de septiembre de 2004, cuando nuestra compañía de desfile comandada por Mariano Pinzón y Gustavo Santos, mientras el “Chino” Norato y Rodrigo Girón guiaban a la banda que ingresaba en la agonía de aquel día y nunca rompió filas, pues las promociones que hasta ese entonces conformaban la historia liceísta, no pudo contener la tristeza, la melancolía de despedirse de casa. Te recordaras de cómo nos alcanzaba el sereno de la madrugada mientras toda la comunidad educativa se abrazaba al pasado, a lo que fuimos, a lo que, pareciera ser, empezaba a morir. De aquel Liceo de mi época, todos soñábamos con ser comandantes como lo fueron “Paco”, “Luna”, el mismo “Chino”, y todos aquellos comandantes que se le escapan a mi memoria y que, lucharon por alcanzar gloria eterna en lo único en que el Liceo Guatemala es especial, su banda. Recuerdo que llegaba el 2005 con más dudas que respuestas a esta tradición, mi promoción fue la primera en ingresar un desfile al “Nuevo Liceo”, sueño imposible del Padre Roger Castillo, que intento por todos los medios, controlar las celebraciones patrias, pero que siempre se sentaba a negociar. Aunque la mayoría lo recordamos por su disciplina fue un sacerdote que nunca se olvido de que los “monos” como él decía, querían ser pequeños Napoleones que desfilaban para “vanamente” honrar a la patria, hay que recordar que a su manera estuvo presenta en las entradas mientras el licenciado Aníbal Herrera, conocido como “Plumus”, leía el programa de cada entrada.
Como te decía, aquel 2005, Luis José Ola Ruiz y Fernando Rosales, nos guiaron a nosotros, alumnos de tercero básico a la primera entrada en el nuevo Liceo, la del ya extinto desfile de pre-primaria.  Recordarás que en el 2006 Siau Lon Arrecís y Américo Calderón comandaban la compañía del 15 de septiembre y Carlos Barrios junto a Antonio Girón guiaban a la banda; un año después, Siau  Hu Arrecís y mi persona en la compañía y Mario Rosales junto a su hermano Fernando, comandábamos el desfile de aquel año que llevó los fusiles que la comandancia militar de Cuyotenango nos prestará para tan magna ocasión, en el 2008 fue Juan Carlos García y Cesar Solares en la compañía y nuestra banda guiada por Héctor Urizar y Lester Cotom, llevaron las riendas del evento; el 2009 llegó y fue el turno para Pedro Guerra y para Pablo Cobar de guiar las almas que desfilaban por las calles de Xela como todos los años desde que se creó la banda. Te menciono esta generación, porque es mi generación.
Hoy ha recaído la banda, en los hombros de Cristofer Queme, Miguel Barrios (Que desde que tengo memoria está en la banda); y Rodrigo Mendoza. Estos tres luchan para que nuestra más bella tradición, nuestro más bello patrimonio, la banda, no muera.  Seguro has  de pensar, “su banda de guerra en tiempos de paz”. Si banda de guerra, pero que con cariño es llamada, la banda, nuestra banda. Si son tiempos de paz, que alguien me diga, en qué momento de nuestra historia, no del país, de la humanidad, hemos gozado de la relativa paz, que es un valor, un ideal tan inalcanzable por nuestras ricas diferencias y nuestra poca tolerancia.  Tolerancia, misma que ha faltado en nuestro colegio, para no sentarse con los alumnos que quieren cerrar su ultimo año con broche de oro, al cumplir un sueño, que es de toda la vida, un sueño que se empieza a cocinar desde párvulos. Un sueño que parecen truncar aquellos guías que no respetan a los que son realmente el Liceo, sus alumnos. Soy ex alumno, que ya no tiene entrada en tu casa, que al igual que varios compañeros, miramos desde lejos con tristeza y nostalgia, como se están truncando los sueños de esos tus hijos, de la promoción LIX, que lucha en contra de viento, de marea, de tormentas, de envidias y hasta de sus propios guías para llevar a cabo el desfile, que por cierto don Bosco, es el evento más esperado a lo largo del año por el liceísta de corazón.
¿En qué momento nos hemos olvidado de ser Salesianos? Parece ser que este nuevo director, caerá en el error de sus predecesores, que olvidaron, humillaron y maltrataron al ex alumno. A excepción del padre Guzmán que entre sus errores y aciertos, se acordaba de los ex alumnos y buscaba recordarles que eran salesianos, que somos salesianos.  En fin, feliz cumpleaños don Bosco. Espero escribirte el otro año, para contarte una épica hazaña de tus hijos, que deben recordar en este duro momento, las letras de nuestro himno nacional. “Nunca esquivan la ruda pelea, si defienden su tierra y su hogar”.

Mayo, 23.

  Encendió un cigarro y sintió como la lluvia le besaba las manos. Aquella noche ya no sentía nada, todo era tan lejano y el reloj era una l...