1.- ¿Quién es Gabriel García Márquez?
2.- ¿Menciones quienes son los premios Nobel de Literatura latinoamericanos?
3.- Enumere cuatro obras del boom.
4.- ¿Quién es Mario Vargas Llosa?
Se reciben los correos desde las 7 a las 8 de la noche.
molinaeleadolfo90@gmail.com
Un viaje por las letras de Eleázar Adolfo Molina. Escritor de narrativa y algunas otras cosas. Autor de Canto Nocturno (2018) y Pesadillas de un espantapájaros (2011). Miembro de Testosterona Literaria. Cofundador de Diario de Los Altos.
martes, 28 de mayo de 2013
lunes, 27 de mayo de 2013
Poemas y preguntas 4° Bach.
Lea los poemas y luego responda.
¿Qué intención tiene el autor?
¿Qué siente al leer los poemas?
PUEDO escribir los versos más tristes esta noche.
Escribir, por ejemplo: " La noche está estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos". El viento de la noche gira en el cielo y canta. Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso. En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito. Ella me quiso, a veces yo también la quería.
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos. Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido. Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como pasto el rocío. Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche está estrellada y ella no está conmigo. Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido. Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo. La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos. Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído. De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos. Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido. Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos,
mi alma no se contenta con haberla perdido. Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,
y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.
PABLO NERUDA.
PREGUNTAS INTRODUCCIÓN 5° BACH.
Estaré esperando sus respuestas de 7 a 8 de la noche al correo: molinaeleadolfo90@gmail.com Bendiciones.
PREGUNTAS SOBRE EL BOOM:
1.
En sus palabras: ¿Qué fue el boom?
2.
Mencione a dos autores del boom.
3.
Explique que es el caso “cuba”.
4.
¿Qué le llama la atención del boom?
5.
Enumere a los integrantes del primer grupo del
boom.
lunes, 20 de mayo de 2013
La generación española de 1927
Las crónicas nos cuentan que se reunieron por el tercer centenario de
la muerte de Luis de Góngora, fue en 1927 y fue en el Ateneo de Sevilla. Fueron
un grupo de personas que se unieron a una celebración que fue la excusa de la
libertad. En el desarrollo de este discurso, haremos una mirada a la niña de
los del ’27, la poesía; y es que en estos hombres y mujeres resonaban aquellos
versos de Góngora: “La más bella niña /
de nuestro lugar, / hoy viuda y sola / y ayer por casar, / viendo que sus ojos
/ a la guerra van, / a su madre dice, / que escucha su mal: // dejadme llorar /
orillas del mar.”
“Orillas
del mar…” inmenso y soberbio, un mar que fue sacudido por una tormenta de
ideas, de pensamientos, de realidades, de palabras… una tormenta de poesía que
fue bautizada, generación del ’27.
Quisiera hacer justicia para poder englobar en
estas palabras, toda la magia que estos poetas desataron. Un giro impresionante
a las letras mundiales. Ideas y sueños de libertad. Como veremos más adelante,
fue una generación truncada, por la guerra civil española.
“Pasan las
aguas por el cauce, / y no terminan de pasar; / más si de un agua no bebimos /
nunca aquel agua tornará. // Y mientras corre el tiempo y llega / la hora feliz
que imaginemos, / se va la vida, huyendo siempre, / cual se va el agua entre
las manos…// Gocemos hasta marchitarlas / todas las flores del camino, / ya que
el dolor jamás perdona / ni un paso de
nuestro destino”. Góngora
fue la excusa de la reunión, en él vieron un poeta clásico pero divertido y contemporáneo.
Se buscaba quizás reivindicar al poeta rival de Quevedo. Pero como digo solo
fue la excusa. Los versos anteriores, son la
“Invitación a la vida” que nos
hace Rafael Laffon, para iniciar nuestro camino, en el camino de Machado,
camino que se hace al andar.
La riqueza de la generación fue gracias a las ideas de sus integrantes. Pero además
de eso, estos hombres y mujeres tan cercanos a las vanguardias, quizás pensaron
en experimentar. Al igual que los versos de Laffon, la generación fue una invitación
a la vida. Teniendo como punto el naciente cine, el proyector de imagen que
congelaba la vida. La imagen dejó de ser estática, se movía, se fijaba. Los
poetas observaban todos los detalles, todo rompía moldes. Lo cotidiano se volvió poesía. La técnica
también es arte. Son los ojos del artista, del poeta los que cambian al mundo.
Lo transforman y lo consagran a la eternidad en sus letras. Fue un suspiro de
libertad, en una España que no tendría alas para volar en los años venideros.
Además de vivir la libertad, los del ’27 idearon un nuevo tipo de sociedad. Más
justa y libre. Y empezaron a transformarla por la educación. Pero… ¿Quiénes son
los del ’27?
De las estrellas nacieron Vicente Alexandre,
Gerardo Diego, Manuel Altoaguirre, Dámaso Alonso, García Lorca, un tal Jorge
Guillen, un menos conocido Emilio Prados; Luis Cernuda y Rafael Alberti, Pedro
Salinas y no hay que olvidar ni a Miguel Hernández y a Salvador Dalí.
Pero la generación del ’27 es englobada
solamente a la poesía, hay que hacer la mención que no. Los del ’27 no solo
fueron los citados anteriormente, es una lista larga de poetas y poetisas, que
no solo se quedaron en el universo literario, al igual que Dalí algunos de
ellos fueron pintores, otros fueron músicos, un par más fueron cineastas, un
caricaturista que también fue animador y hay que decir que hasta un torero
llegó. De igual forma no hay que verlos solo en Madrid, también estuvieron en
Málaga, Cataluña, Canarias, Galicia y Cantabria. Es por ende que fue un grupo
generacional de alcance nacional. Pero se me hace imposible en este ensayo
hacer un paseo por cada uno de ellos y en cada una de sus ramas. Por eso
zapatero a tus zapatos que la poesía nos espera.
“Cuando era
primavera en España: / frente al mar los espejos / rompían sus barandillas / y
el jazmín agrandaba / su diminuta estrella / hasta cumplir el límite / de su
aroma en la noche… / ¡Cuando era primavera!...” Emilio Prados nos enseña la esperanza del
grupo, al recordar los tiempos buenos, parecía que estos poetas tenían ojos de
vidente, pues la guerra civil se asomaba en el horizonte. “Cuando era primavera en España: / junto a la orilla de los ríos / las
grandes mariposas de la luna / fecundaban los cuerpos desnudos de las
muchachas, / y los nardos crecían silenciosos / dentro del corazón / hasta
taparnos la garganta… / ¡Cuando era primavera!” La libertad estaba presente
para ellos, en las mariposas del verso anterior, en las mariposas de Dalí en
los molinos. Y en un fragmento más se observa una idea más de la generación. La
igualdad: “Cuando era primavera en
España: / todos los hombres desnudaban su muerte / y se tendían juntos sobre la
tierra / hasta olvidarse el tiempo / y el corazón tan débil por el que ardían…
/ ¡Cuando era primavera!”. Prados nos muestra la característica melancolía
poética, pero la funde con un ideal, nos regala este poema, lleno de esperanza
y de soledad.
“La luna
vino a la fragua / con su polisón de nardos. / El niño la mira mira. / El niño
la está mirando”. Con su “Romance de
la luna”, aparece un titán encadenado. Federico García Lorca aparece en las
letras de este ensayo. “En el aire
conmovido / mueve la luna sus brazos / y enseña, lúbrica y pura, / sus senos de
duro estaño”. Lorca ha sido objeto de innumerables anécdotas y misterios.
Hasta el día de hoy es un misterio en donde está enterrado. Es quizás una de
las bajas más sensibles de la generación en la guerra y la tiranía posterior. “Huye luna, luna, luna / que ya siento sus
caballos. / Niño déjame, no pises, / mi blancor almidonado”. Lorca que ha
tenido hasta fama de poeta vidente, con el poder de ver muertos e inclusive en
alguno que otro poema, poder predecir su muerte. En su poema “Despedida”, el cual disfrutaremos a
continuación, el poeta hace una mención a la vista de la vida desde la muerte,
es cuestión de cada sensibilidad literaria juzgar una despedida de Lorca, una
de tantas: “Si muero, / dejad el balcón
abierto. // El niño come naranjas / (Desde mi balcón lo veo.) // El segador
siega el trigo. / (Desde mi balcón lo siento). // ¡Si muero, / dejad el balcón
abierto!”. Aunque a criterio de muchos literatos y estudiosos. Lorca es
mucho más grande en el teatro que en la poesía. Cabe resaltar que este año pude
presenciar “La casa de Bernarda Alba”, obra impresionante, extraordinaria,
después de verla he llegado a una conclusión. Todos esos personajes son Lorca
de una manera u otra. Todos son un reflejo de algún sueño que el poeta tuvo. Algún sueño que murió junto a él.
“Para
la libertad sangro, lucho, pervivo. / Para la libertad, mis ojos y mis manos, /
como un árbol carnal, generoso y cautivo,
doy a los cirujanos”. Nuevamente vemos, el grito de libertad. Ese ideal que ha dejado tanta muerte, pero que ha brindado tanta vida. Vivir por un ideal es quizás lo mejor que le puede pasar a una persona. Una convicción, una gran fuerza que nos hace morir para vivir. Un joven Miguel Hernández, escribió: “Para la libertad siento más corazones / que arenas en mi pecho: dan espumas mis venas, / y entro en los hospitales, y entro en los algodones como en las azucenas”. Aunque muchos le consideran parte de la generación del ’36, Miguel Hernández, quien murió joven, a los 31 años fue un poeta y dramaturgo que impacto y golpeo fuerte con sus letras. “Para la libertad me desprendo a balazos / de los que han revolcado su estatua por el lodo. / Y me desprendo a golpes de mis pies, de mis brazos, / de mi casa, de todo”. Miguel Hernández murió el 28 de marzo de 1942, en la prisión, en la enfermería y enfermo. Uso la literatura como un arma, en donde reclamo y lucho por sus ideales y por la libertad. “Porque donde unas cuencas vacías amanezcan, / ella pondrá dos piedras de futura mirada / y hará que nuevos brazos y nuevas piernas crezcan en la carne talada”. Hasta el gran Pablo Neruda luchó por la libertad de Hernández; Dámaso Alonso calificó a este poeta como un epígono extraordinario de la generación del ’27. “Retoñarán aladas de savia sin otoño / reliquias de mi cuerpo que pierdo en cada herida. / Porque soy como el árbol talado, que retoño: / porque aún tengo la vida”. En la obra poética de Miguel Hernández, vemos algo que es característico de esta generación, la esperanza y la oscuridad. La ilusión y la tristeza. La humanidad misma.
doy a los cirujanos”. Nuevamente vemos, el grito de libertad. Ese ideal que ha dejado tanta muerte, pero que ha brindado tanta vida. Vivir por un ideal es quizás lo mejor que le puede pasar a una persona. Una convicción, una gran fuerza que nos hace morir para vivir. Un joven Miguel Hernández, escribió: “Para la libertad siento más corazones / que arenas en mi pecho: dan espumas mis venas, / y entro en los hospitales, y entro en los algodones como en las azucenas”. Aunque muchos le consideran parte de la generación del ’36, Miguel Hernández, quien murió joven, a los 31 años fue un poeta y dramaturgo que impacto y golpeo fuerte con sus letras. “Para la libertad me desprendo a balazos / de los que han revolcado su estatua por el lodo. / Y me desprendo a golpes de mis pies, de mis brazos, / de mi casa, de todo”. Miguel Hernández murió el 28 de marzo de 1942, en la prisión, en la enfermería y enfermo. Uso la literatura como un arma, en donde reclamo y lucho por sus ideales y por la libertad. “Porque donde unas cuencas vacías amanezcan, / ella pondrá dos piedras de futura mirada / y hará que nuevos brazos y nuevas piernas crezcan en la carne talada”. Hasta el gran Pablo Neruda luchó por la libertad de Hernández; Dámaso Alonso calificó a este poeta como un epígono extraordinario de la generación del ’27. “Retoñarán aladas de savia sin otoño / reliquias de mi cuerpo que pierdo en cada herida. / Porque soy como el árbol talado, que retoño: / porque aún tengo la vida”. En la obra poética de Miguel Hernández, vemos algo que es característico de esta generación, la esperanza y la oscuridad. La ilusión y la tristeza. La humanidad misma.
“Donde habite el olvido, /
en los vastos jardines sin aurora; / donde yo solo sea / memoria de una piedra
sepultada entre ortigas / sobre la cual el viento escapa a sus insomnios”.
Creo firmemente en que los que nos hemos consagrado a esta vida injusta de las
letras, les debemos a los del ’27 la libertad extraordinaria que hoy en día
gozamos. Aunque siempre depende de la astucia del escritor para no llegar al
olvido. “Donde mi nombre deje / al cuerpo
que designa en brazos de los siglos, / donde el deseo no exista. // En esa gran
región donde el amor, ángel terrible, / no esconda como acero / en mi pecho su
ala, / sonriendo lleno de gracia aérea mientras crece el tormento”. Luis
Cernuda es otro poeta exponente del ’27. Creador de este bello poema. Pero los
del ’27 no viven ahí en el olvido. Las letras siempre voltean a ellos, como
ellos voltearon al pasado, a Góngora. “Allá,
allá lejos; / donde habite el olvido”.
Este grupo de gente se reunió para dar un homenaje a un poeta
extraordinario. Naciendo de aquella intención un grupo de animadores, de
genios. Góngora fue la lámpara mágica de la literatura, el detonante, la excusa
perfecta para trabajar unidos el sueño eterno de la literatura. En lo personal
me he apasionado tanto y aprendido de estos, pero quiero terminar con Rafael
Alberti: “Si mi voz muriera en tierra /
llevadla al nivel del mar / y dejadla en la ribera. /Llevadla al nivel del
mar / y nombradla capitana de un blanco
bajel de guerra. // ¡Oh mi voz condecorada / con la insignia marinera: / sobre
el corazón un ancla / y sobre el ancla una estrella / y sobre la estrella el
viento / y sobre el viento la vela!”
martes, 14 de mayo de 2013
Cerrar los ojos...
Levantó la vista, en silencio se dedico a perder
el tiempo recorriendo por todos los lugares posibles su imaginación. El reloj
bailaba con el silencio de su mirada, danzaba con la música de la condena
eterna. Maldita sea la hora en que la muerte llega y nos arrebata la vida de
los amados de nuestras manos, pero ¡Dios mío! Bendita se la humilde hora en que
la muerte corta la rosa de mi jardín.
Mis ojos observaban la luna a través de los vidrios de la ventana. La
cortina estaba ahí, como han estado siempre los versos de Neruda y como estarán
por siempre las cicatrices de los amores prohibidos que se han dejado pasar.
Pronombres y adjetivos, artículos y conjunciones, diccionarios y gramáticas,
machetes y cuchillos para trabajar en el hielo de la vida, el mármol de las
letras.
Sus ojos seguían clavados en la pérdida del
tiempo. Observaban como iba y venía una pequeña y negra mosca. “Mi vida por una
cerveza”, pensó. Pero para muchos burócratas desalmados, cobradores de bancos y
oficiales de policía, el alma de un pobre indio no vale ni una cerveza.
Entonces al recordar esta verdad, mi pecho sintió el ardor de una herida.
Levante mi camisa y pude ver en mi tórax, justo al lado derecho de mi corazón,
a la altura de lo que los abuelos llaman panza, una herida que sangraba. La
sangre parecía hablarme y parecía maldecir a todos. “Solo fueron indios”, “Solo fueron indios”, parecía
repetir.
La guerra ha terminado, pensé. Pero al pueblo, al
guerrillero y al soldado, no le dijeron que la guerra acabo, al contrario,
ahora los fusiles son códigos, las
estrategias son legales, Dios paso de ser un testigo ciego a la esperanza de
muchos, como debió ser siempre. Pero las víctimas, fueron las mismas, los
granos de maíz que compones la mazorca en donde nos ha tocado vivir. Maldita
sea la hora en que un conquistador nos dividió, en que la humanidad se ha
olvidado de la igualdad y la libertad de las personas. ¿En dónde queda el bar
del olvido? Hay una Premio Nobel de la
Paz armando la guerra en los tribunales. Mientras un enfermo, decrepito y
tiránico general observa como su defensa abandona el puesto de honor. En otro
tiempo, una orden y esos abortos de abogados hubiesen muerto junto al
campesino, estudiante, obrero, empresario, niño, abuelo, mujer, hombre, indio y
ladino. A veces pienso que deberían morir todos y enterrarnos en una fosa
común, en donde todos fuésemos iguales. Un cementerio llamado Guatemala, en
donde se pelarían los gusanos y no los hermanos. En donde el olvido llevaría al
perdón.
Pero en
esta vida… el perdón viene
compuesto de dólares y minas. El perdón se viste de olvido, pues se juzga una
parte de la guerra y la otra se victimiza olvidando las bombas, los puentes
destruidos, los secuestros. Hizo daño el ejército y de igual proporción la
guerrilla. Comunismo de mierda, capitalismo de mierda. Y la libertad, la unión
y Dios, son solo tres palabras que preceden el escenario de un circo que se
llama congreso.
En mi Guatemala, de hermosos paisajes, donde
reinan los celajes más hermosos del
mundo. Donde se levantan las montañas mágicas de los mayas, donde se olvida un
amor truncado con un café y una sheca, donde hay tantas cosas hermosas que ver,
entre ellas sus mujeres… a veces es
mejor cerrar los ojos, o simplemente perder el tiempo viendo entre los
espacios, pues los jóvenes nos hemos olvidado de la historia y los mártires
míticos de nuestro conflicto armado interno, simplemente no nos interesan.
Cerró los ojos y simplemente se unió al pueblo, que no le interesa lo que
pasó, que vive en esta tierra y no habita en ella. Cerró los ojos e ignoro,
pero su ignorancia no le permite avanzar, pues la guerrilla lo dejó sin pierna
izquierda y el ejército mutilo la pierna derecha; y entre los dos, mutilaron la
cabeza… Pero el conflicto jamás nos arranco el corazón.
domingo, 7 de abril de 2013
Memorias…
En
estos días, después de la Semana Santa y las anécdotas que espero contarles en
los próximamente, he contemplado con asombro el dolor tan latente de
Guatemala. Siempre he pensado que nuestro país debería de celebrar tres fechas
a lo grande, pues las mismas nos hacen ser Guatemala, nos hacen vivir. Por orden del calendario gregoriano, creo que
el 21 de marzo debe recordarse todos los años, por el gesto de un hombre que
fue llamado “caudillo”, para los quetzaltecos representa un mal recuerdo pues
en dos ocasiones silenció y mutiló los sueños del Estado de Los Altos. Rafael
Carrera y Turcios. El “caudillo adorado de los pueblos” el famoso “Racaraca”, este hombre conservador híbrido
con tintes liberales, funda la República de Guatemala. Dándonos una nación,
antes de eso éramos en opinión personal un híbrido entre Estado de la
Federación Centro América y tierra de nadie. En fin, apuremos el paso. En
Septiembre de igual forma, el 15 del citado mes, debe ser un día especial en
Guatemala, con marimba cohetillos y desfiles, pero no esas huelgas desordenadas
y sin sentido, esas grandes marchas de mercado que se dan en Xela, eso no puede
ser llamado desfile; es un gran carnaval de bandas escolares que ayudando a la
identidad del país van ejecutando las notas musicales de artistas caribeños,
mexicanos; sí querido lector, en vez de engalanar a la patria, toman la
gasolina de Daddy Yankee y la meten en su repertorio musical. Por último en
diciembre, quizás la fecha más actual,
la firma de la paz. El 29 de diciembre de 1996 se firma en el Palacio Nacional
el tratado de paz firme y duradera, que terminó con un conflicto armado de 36
años que nos ha dejado grandes herencias.
La
herencia más importante es la gran cantidad de heridas sin sanar, todos esos
testimonios que en estos días están saliendo de nuevo a la luz, con la gran
novedad de que son delante de un tribunal y que en el banquillo se encuentra
José Efraín Ríos Montt. Por mucho que duela admitir, el octogenario general es
una de las figuras políticas más importantes en los últimos 30 años de vida
guatemalteca. Se le está juzgando por genocidio, por las matanzas en el norte
del Quiché. Tan grande es este juicio que los principales diarios del mundo lo están
siguiendo. Este juicio es muy importante y necesario de realizar, espero una
condena en contra del general en donde se le castigue por esos crímenes, el más
horrendo de ellos, quizás sea el de las personas desaparecidas, mismas que
tienen familiares que pasan aún fecha de hoy sufriendo por el recuerdo de sus
seres desaparecidos. Espero una condena, en serio. Pero me temo que el juicio está
abriendo heridas muy profundas. Mismas que quizás eran mejor dejarlas
cicatrizar. Por el bien de la justicia, espero de igual forma ver al lado
contrario, a los famosos guerrilleros, sentados en el banquillo de la sala de
vistas de la Corte Suprema de Justicia. Están en silencio contemplando como los
militares no pueden defenderse. Pero espero en serio verlos sentados allí, por
los puentes destruidos, las torres de electricidad derrumbadas, por los
secuestros de gente inocente, pero sobre por todos los muertos que al igual que
los militares llevan en sus manos.
Además de la bomba que colocaron e hicieron explotar enfrente del Palacio
Nacional. Es cierto, eran tiempos diferentes y estaban en guerra, dirán muchas
personas. Pero si en Guatemala existe justicia, yo quiero ver a los
guerrilleros sentados ahí, respondiendo.
Las generaciones
guatemaltecas nacidas después de la década sangrienta de los ochenta, en los
últimos suspiros de un siglo altamente convulso para nuestra patria y nuestro
mundo, quizás al leer el párrafo del considerando constitucional, parte de
nuestra Constitución Política, en nuestra ignorante y atrevida juventud, no
valoramos cada una de estas palabras, que consagran años de lucha, de lágrimas,
de muerte. No se les da la importancia que deberían de tener, no solo por ser
el preámbulo de la ley suprema, sino porque en cierta manera, en esas líneas se
resume con una maestría clarividente, el sentimiento del pueblo guatemalteco,
hastiado de violencia, de muerte y de confrontación, pero sobre todo abatido
por no poder ser libre. La historia de la Constitución de 1985, es una historia
que marca el inicio de un final feliz. Inicio de una era democrática, que mal
que mal se mantiene ya 26 años después, y es el final de un conflicto, un
derramamiento de sangre de más de tres décadas. Muchos consideran que el 29 de
diciembre de 1996 se firmó la paz. Pero la verdad es otra, la Constitución
sobre la cual se refunda el país en 1985, es el acuerdo común del pueblo, es la
voluntad de la gente que se unió para poder soñar un mejor mañana y hacerlo
realidad. “Nosotros”, es el pronombre utilizado por los constituyentes a la
hora de redactar el preámbulo y es el “Nosotros” el pronombre que leemos en
cada Constitución que hay en el país, en sus distintas presentaciones y en nuestros
distintos mundos. Nosotros el pueblo de Guatemala, sabemos soñar.
Ante
la historia del país solo puede caber el asombro, en lo personal, es
enternecedor ver como ante tanta muerte, ante tanto odio y destrucción, siempre ha estado la esperanza
y el sueño de un mañana mejor. Mi generación, los nacidos en la década de los
90, debemos saber que tenemos una misión
muy importante. La misma es conocer la historia, investigarnos, entender los
hechos, encontrar la verdad, pero lo más importante de todo, perdonar. Debemos
conciliar y sanar heridas por medio del perdón, para que reine entre nosotros el amor y la tolerancia. Sé que es
muy difícil pero ese es el papel que debemos jugar los jóvenes, encontrar la
verdad, perdonar, soñar y luego construir. La unidad del país es necesaria para
poder subsanar los grandes males de la patria. No estamos hablando de
guerrilleros, militares, capitalistas o comunistas; hablamos de Guatemala y
debemos recordar que NOSOTROS somos Guatemala. Considero que la sangre de los mártires
derramada en las montañas y en las fosas comunes. Que aquellos pensadores, esos
grandes intelectuales de la patria, que cayeron en los bandos, sacrificaron su
vida por un mañana mejor. DEMOCRACIA, poder del pueblo. Unión.
Hay
que esperar el resultado del juicio. Pero nosotros los chapines, los cobaneros,
los chivos, los retaltecos, todos nosotros, debemos recordar que somos
Guatemala. Esos recuerdos oscuros están ahí, gritando aún, quieren sanar. Pero
debemos ir nosotros a perdonar, en unión. De lo contrario, creo que vamos a una
nueva lucha social. Estamos hablando del futuro de la nación, una que no tiene
un proyecto de nación como tal, un país que tiene grandes ventajas. Pero ante
el odio no se puede avanzar. La libertad de nuestra patria radica en el perdón,
para poder, como dijo el poeta guerrillero, acompañar a nuestra nación: “Vamos
patria a caminar, yo te acompaño”. Unión e identidad, es lo que considero que
la falta a nuestro país, dinero tenemos, vean lo robos millonarios de Portillo y Colom, seguimos de
pie. Produce bastante dinero el país. Entonces, solo falta voluntad de unirnos
y podremos salir adelante.
sábado, 2 de marzo de 2013
De la gloria del olivo.
En cuanto el helicóptero despegó,
las campanas de la Basílica de San Pedro despidieron al Sumo Pontífice de la
Iglesia Católica, Benedicto XVI. El último Papa en renunciar fue antes del
descubrimiento de América. Al momento de escuchar las campanas de la basílica
vía televisión, el corazón se me hizo como una pasa, se arrugó, se estremeció;
fue entonces cuando a través de la fiebre que me aqueja, pude entender la
magnitud del suceso que ha acontecido el día de hoy. Lo que en una fiesta de
los peregrinos se celebra, siento y pienso, qué es la seguridad de que la
iglesia va a continuar. Continúa con su peregrinaje a través del tiempo. Hay
tormentas, el mismo Santo Padre lo mencionó ayer mientras meditaba sobre su
pontificado en una plaza totalmente llena: “Ha sido un trato de camino de la
Iglesia que ha tenido momentos de alegría y de luz, pero también momentos no
fáciles; me he sentido como San Pedro con los Apóstoles en la barca sobre el
lago de Galilea: el Señor nos ha dado muchos días de sol y de brisa ligera,
días en los que la pesca ha sido abundante; y ha habido también momentos en los
que las aguas estaban agitadas y el viento era contrario, como en toda la
historia de la Iglesia, y el Señor parecía dormir.”
El vuelo del Papa por Roma fue
seguido quizás por todo el planeta. Un vuelo melancólico y nostálgico. El acto
de renuncia fue consumado a las 20 horas de Roma, 1 de la tarde de mi
Guatemala. Con un gesto sencillo y sin tanta pompa, con elegancia y humildad
como han sido estos 8 años de papado del Cardenal Ratzinger. La Guardia Suiza
cerró el portón principal del Castillo de Castelgandolfo en completo silencio
ante la atenta mirada de los que ahí se
congregaron para ver el fin de un pontificado.
En la audiencia general de ayer,
su santidad, el Papa Emérito, me hizo recordar al profeta Jeremías, cuando este
cuestiona a Dios sobre su juventud, sobre la experiencia, el profeta llega a
decirle al Creador que él no sabe hablar, qué es muy joven, que es un niño.
Dios le manda a callar y le dice que Él pondrá las palabras en su boca. Dios
cierra esta pequeña llamada de atención con esta frase: “No temas delante de
ellos, porque contigo estoy para librarte”. Su Santidad ayer mencionó en la
audiencia un diálogo similar al de Jeremías: “Cuando el 19 de abril de hace
casi ocho años, acepté asumir el ministerio petrino, tuve firme esta certeza
que siempre me ha acompañado. En aquel momento, como ya he dicho varias veces,
las palabras que resonaron en mi corazón fueron: "¿Señor, qué cosa me
pides?" Es un peso grande el que me pones sobre la espalda, pero si Tú me
lo pides, en tu palabra lanzaré las redes, seguro que Tú me guiarás”. Recuerdo la frase de algunos conocidos míos,
“Dios no pone cruces pesadas a espaldas débiles”. Benedicto XVI, tuvo que
convivir con la aún reciente costra del
papado de Juan Pablo Magno. Las
comparaciones fueron y vinieron a lo largo de su pontificado. Lo que resaltó de
este papado, fue la valentía de Ratzinger de atender a los escándalos de
pederastia que aquejan a la iglesia. Se reunió con las asociaciones de familias
víctimas de los sacerdotes y pidió perdón por esos pecados de la iglesia.
Aunque la curia aún lleve las redes a tapar a los curas que cometen estos
actos, que ha denunciarlos y castigarlos. Problemas en la iglesia siempre han
existido. Me quedo con un pensamiento que un sacerdote conocido me ha
transmitido en estos días de dudas y expectativa: “Si los mismos apóstoles se
peleaban delante del Señor” (Hay que recordar cuando Juan y Santiago piden un
lugar privilegiado a la diestra del Jefe).
Han sido ocho años de papado, de
un Papa que fue maestro, intelectual. De
esos bichos raros a decir de Vargas Llosa. La cultura ha muerto. Se empieza a
hablar de un Papa joven, de alguien abierto al cambio de la humanidad, tan
rápido, tan fugaz, tan inmisericorde ante la sabiduría ancestral y milenaria de
nuestros ancianos que se pudren en el olvido y abandono de algunas familias.
Ratzinger se retira a orar y a estudiar. Espero personalmente que ha escribir.
Ya que ha sido sin duda alguna el Papa maestro. Cada audiencia y cada discurso
buscaba enseñar, dar doctrina, dar catequesis a todo aquel que lo escuchaba.
El Premio Nobel de Literatura,
Mario Vargas Llosa, otro intelectual, que a mi parecer se queda solo en este
mundo ante el retiro de Ratzinger, comentaba en el diario “El País” de España,
un razonable punto de vista en torno a la figura del ahora Papa Emérito de
Roma. Lo primero que quiero resaltar sobre este articulo es: “Juzgar hasta qué
punto Benedicto XVI fue acertado o no en este tema es algo que, claro está,
corresponde sólo a los católicos. Pero los no creyentes haríamos mal en
festejar como una victoria del progreso y la libertad el fracaso de Joseph
Ratzinger en el trono de San Pedro. Él no sólo representaba la tradición conservadora
de la Iglesia, sino, también, su mejor herencia: la de la alta y revolucionaria
cultura clásica y renacentista que, no lo olvidemos, la Iglesia preservó y
difundió a través de sus conventos, bibliotecas y seminarios, aquella cultura
que impregnó al mundo entero con ideas, formas y costumbres que acabaron con la
esclavitud y, tomando distancia con Roma, hicieron posibles las nociones de
igualdad, solidaridad, derechos humanos, libertad, democracia, e impulsaron
decisivamente el desarrollo del pensamiento, del arte, de las letras, y
contribuyeron a acabar con la barbarie e impulsar la civilización”. El laureado
escritor encuentra en Ratzinger uno de los últimos grandes ejemplos de cultura,
la Iglesia no ha sido solo para la religión, ha hecho que la humanidad se
exprese a lo largo de los siglos, este pontificado que ha terminado, es quizás
el último que pueda presumir de un gran teólogo. Vendrán más, claro. Pero los
que vienen, ya vienen, por lo que se ha visto, con ese estigma del mundo
moderno. De los cambios rápidos. De la moderna era que no tiene piedad a todo
aquel que se distrae por un segundo. Nos
estamos volviendo tan miserables, tan dependientes de la tecnología que dejamos
de lado lo demás. Nos volvemos adictos al trabajo que se antepone a la familia
y personas queridas. Luchas por conseguir el poder económico, el dinero que te
levante de esa miseria de polvo y angustia que se llama mundo tercermundista.
¿Realmente la renuncia de Ratzinger afecta sólo a los católicos? No será una
señal para toda la humanidad de que estamos olvidando lo que somos, a dónde
vamos y que pasaría si en algún momento, esta nueva civilización, llamada por
Vargas Llosa “Del Espectáculo”, se caiga cual castillo de naipes ante la
realidad de que la vida no es dinero. Si fuera así, como dice el gran José
Alfredo Jiménez, “la vida no vale nada”.
El Nobel prosigue: “La decadencia
y mediocrización intelectual de la Iglesia que ha puesto en evidencia la
soledad de Benedicto XVI y la sensación de impotencia que parece haberlo rodeado
en estos últimos años es sin duda factor primordial de su renuncia, y un
inquietante atisbo de lo reñida que está nuestra época con todo lo que
representa vida espiritual, preocupación por los valores éticos y vocación por
la cultura y las ideas”. Decae lo intelectual, no solo en la iglesia. Mi
Guatemala asiste al decaimiento de la política nacional. Más aún, después de la
clase de payasos y abortos de políticos que hemos tenido. Con precandidatos que
violan la ley. Que se atreven a retarle y que miran sicarios y atentados por
doquier.
¿Cuándo pensaremos con humildad?
¿Cuándo dejaremos de ver los intereses personales para ver por la nación? A mi
parecer todo en este mundo, desde hace unos diez o doce años, es una eterna
agonía. Un espiral de destrucción que en Guatemala tiene como bestia
apocalíptica a Maldizión y sus papeles de apoyo. El gesto de Benedicto es
extraordinario, me demuestra que en este año de la fe, hay que seguir ese
camino de esperanza y espinas, el camino de Cristo, ese vía crucis que es ser
Católico. Abandona el trono de la Iglesia, abandona el poder con la facilidad
de encontrarse mejor en otro lugar, de no aferrarse a ese poder. Dios nos ha
hablado en estos días, con la misma fuerza en la que hablaba en el Antiguo
Testamento. Hay que servir, hay que servir para ser el primero. El Papa Emérito
de Roma, Benedicto XVI, sirvió hasta donde sus fuerzas le apoyaron. Deja una
iglesia con problemas, es cierto. Pero deja una barca que se mantiene con fe.
Prueba de ello. La repercusión que ha tenido esta noticia. Estoy seguro que en algún
momento, Benedicto escuchó al oído la voz de Jesús preguntándole: “Pedro ¿Me
amas?”. En silencio su Santidad quizás sintió lo que Pedro ante el Señor
resucitado aquella mañana mientras el Maestro cocinaba los peces. En silencio
respondió: “Si Señor, tu sabes que te amo”. Para luego mirar a la Iglesia y
decidir que es tiempo de un nuevo
comienzo, como ha sido cada nuevo Papa.
“Seré simplemente un peregrino
que inicia la última etapa de su peregrinaje en esta tierra. Pero quisiera aún,
con mi corazón, con mi amor, con mi oración, con mi reflexión, con todas mis
fuerzas interiores, trabajar por el bien común de la Iglesia y de la
humanidad”. Al igual que usted Santidad. Todos somos peregrinos
que inician cada día la última etapa de su peregrinaje.
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