lunes, 14 de enero de 2013

De Cristos negros, lamentos, envidias e informes…



Eran tan solo las nueve de la mañana con quince minutos, ya había un alcalde asesinado en Jutiapa. Un bus accidentado, al igual que el panorama del primer informe de gobierno del General Otto Pérez Molina.  Nuestra Guatemala me sorprende cada día más con su grandeza, con su nobleza. Mientras en la capital, los payasos de corbata roja amenazaban con boicotear la sesión solemne del Congreso de la Republica, el astuto general, cual estrategia en tiempos de guerra, saco su estirpe militar y dio un golpe sorpresivo. Presentar su informe por escrito al Congreso de la Republica, tal como la manda la Constitución. Podremos pasar el día discutiendo si hizo lo correcto o no. Pero el mensaje que el Presidente Pérez ha mandado es el de evitar la confrontación; sabiamente presento su informe en el Palacio Nacional de la Cultura en acto posterior. Insistiré en algo muy importante durante los próximos meses. Guatemala tiene en sus manos actualmente la posibilidad de crecer como nación, es más me atrevo a decir, si llegase al poder el Manuelito Maldizion, algunos de los avances pueden llegar a retroceder. (Por cierto además de comprar diputados a diestra y siniestra, el payaso mayor, sigue el ejemplo de Andrés Manuel López Obrador y da informes de gobierno a la prensa y sus diputados, ya prometió ochenta legisladores para noviembre).

La encuesta de Prensa Libre, demuestra un histórico respaldo a la gestión del general. 70% de la población dice que ha sido un buen gobierno. El general quiere mejorar, se lo nota, su gabinete camina, quizás en algunas carteras a marchas forzadas, pero estamos viendo un grupo de guatemaltecos comprometidos con el país, ya no vemos los corruptos intereses de la izquierda guatemalteca (ellos ya tuvieron su oportunidad con Cerezo y Colom), ahora la llamada derecha gobierna, interesante pues el presidente del CACIF, mencionaba  que no estaba muy de acuerdo con la reforma fiscal, uno de los estandartes que el general enarboló durante su informe de gobierno de más de hora y minutos. ¿Hacia dónde va Guatemala? Depende realmente de nosotros, de cada uno de los chapines. Todo nace de la casa, de los hogares, de las familias. Mientras sigamos creciendo como familias nucleares, familias con valores, con  dignidad; el país mostrará otra cara. Quizás los mareros son los jóvenes que se vieron sin familia, por alguna  costra del conflicto interno, quizás. La envidia mata, y el payason de rojo, que se la lleva de pastor, rezando de pueblo en pueblo, ya saborea la papaya para el próximo periodo constitucional. La envidia pesa, ¿Por qué presentar un informe paralelo? ¿Por qué llamar a no pagar impuestos? ¿Y si fuera Maldizion el presidente?

En fin, hablaba de la riqueza de Guatemala, mientras el caos diario de la ciudad más bella de la Centro América era testigo del primer informe de gobierno. En algún lugar del lejano oriente llamado Esquipulas, la fe se vive de manera viva. En el año de la fe, el Cristo Negro abre las festividades que unen a la nación. La fe mueve montañas, mueve dinero y mueve gente. Sin embargo él está ahí, para los que hemos tenido la bendición de estar en Esquipulas, hemos podido sentir en mayor o menor medida, la presencia del mismísimo Cristo en la imagen negra que cuelga del madero con los brazos abiertos, en señal de unir al pueblo en torno a su regazo. Recuerdo en mi niñez, un lugar llamado San José Chiquilaja. Poseía un hermoso y pequeño Cristo Negro, la gente de Xela se movía hacia ese sector oriental de la ciudad, en aquellos tiempos, un cantón, que era circulado por las cristalinas aguas de un río. Ha cambiado todo, la gente se ha ido de apoco a los Estados Unidos, las casas han crecido, la ciudad ha llegado hasta ahí. Ha dejado de existir el hermoso bosque de San José y lo peor de todo, hace algunos años se robaron al Cristo, dejando huérfanos a los fieles de occidente, que compraron una nueva imagen que hace unos meses fue objeto de noticias, ya que unos retrasados mentales le hicieron daño, con martillos mutilaron, lastimaron y laceraron de nuevo al mártir negro del Gólgota.  Un Cristo negro, quizás la minoría más insignificante de aquella época en que fue tallado. Leyendas de humo de veladoras que lo hicieron negro. Pero el color de mi Señor de Esquipulas, me recuerda a Guatemala. Así es mi país y su bendita y prospera tierra.

Los chicos vuelven al colegio, las universidades abren sus puertas. ¿A dónde vas Guatemala? Espero que a un  lugar en donde el Congreso deje de ser circo, en donde todos vivamos en paz… ¿Ha existido realmente la paz en la historia mundial? Y a todo esto, la literatura sigue siendo el único escape de la realidad (No las chicas de Nuestro Diario, aunque son modelos de calidad, no son letras que nutran el alma, pero nutren la vista). Hay que leer en este nuevo año. Por cierto, esta semana inician las clases en la mayoría de los colegios de Xela, un saludo muy especial a mis alumnos del pasado año, del Colegio Nuestra Señora del Rosario, les guardo un cariño especial, a mis elementales, a mis alumnos y ex compañeros de trabajo. Este año el colegio El Pilar me espera… espero tener muchas cosas que contar. Bendiciones.

miércoles, 2 de enero de 2013

El Niño del Santísimo






Desde que era un pequeño, he esperado las navidades y el año nuevo con gran ilusión. A pesar de ser muy joven aun, recuerdo la ilusión que me dio esperar el cambio de gobierno, dejar a Portillo por Berger: a Colom por Pérez. Este año no ha sido la excepción. Sé muy bien que mi Guatemala en lo político dará mucho de qué hablar. En especial con la aun débil reforma magisterial, la minería y la intromisión del “Superman” chapín. Manuel Maldición.

El año pinta bueno para adelante… Y de tantos temas hablaremos a lo largo del año. Hoy, 2 de enero, escribiré para ustedes queridos lectores sobre una hermosa, bella y única tradición de mi ciudad, Quetzaltenango.


 

Resulta que después de las navidades, llega la semana del recalentado. Misma en la que comemos los paches que sobraron de Noche Buena, acompañados del Caliente de Frutas. La última semana del año, pinta con hermosos celajes, colores y misterios la ciudad. Sin embargo los últimos tres días del año y el primero del año nuevo, son reservados para una hermosa imagen de casi 60 centímetros (es un aproximado, ya que aun no he tenido el honor de verle de cerca). Un niño Dios. Único. Si nos vamos a la historia del arte guatemalteco, el niño en mención es una joya, una obra de arte sin igual.
Mis recuerdos del primero de enero son ya varios en mi memoria, la mayoría de ellos son de levantarme un poco asustado con los cohetes del medio día, las primeras doce horas. La pierna o pavo del almuerzo, luego esperar las seis de la tarde para empezar a buscar al niño. 

Siempre ha sido lo mismo con él, un  tierno juego, una divertida y tierna dinámica de buscar al niño. Siempre ha sido mi madre: “A las seis nos vamos al parque para ver la salida”. Y como todos los años, salimos cerca de las ocho a buscarle. Va por el barrio de La Transfiguración; no, va llegando a San Nicolás; no, dice que lo vieron llegando a la sagrada familia… y así se nos va la noche hasta que las luces y bombas lo ubican. Anoche no fue la excepción, a inmediaciones de los Funerales Reforma, apareció el pato y el chivo que anteceden las filas de cofrades e invitados. Luego llegan los venados, monos; que bailan al ritmo de su propia música, tum y chirimía.  Luego un elegante y hermoso estandarte con los colores de la bandera vaticana.  Es entonces cuando el corazón se estremece y aparece él, mi Niño del Santísimo.



No quiero hablar sobre la propiedad de la imagen, misma que es de la cofradía que lleva su nombre. Pero el niño despierta un sentimiento de identidad. Me atreveré a sentenciar que en Xela existen cuatro imágenes sin las cuales, la ciudad no sería Quetzaltenango. Vamos a ir por orden en que las mismas aparecen  a lo largo del año, por sus procesiones y distintas actividades. El Niño del Santísimo, rey absoluto del año nuevo, de los juguetes, volcancitos y cohetillos a lo largo de su caminar rumbo a la casa del cofrade que lo acogerá. Luego, el Divino Justo Juez de Catedral, mismo que será objeto de mis letras en próximos ensayos, rey del Viernes Santo por la mañana. El Dulce Señor Sepultado de San Nicolás. Rey del Viernes Santo por la tarde, cuya imagen ha inspirado poemas de mi pluma, mismos que saldrán por este medio a lo largo de la cuaresma. Por último, la reina absoluta de la ciudad de Quetzaltenango. La Virgen del Rosario, misma que en octubre se convierte en el centro de vida cultural y social de la ciudad.




Regresando al niño. Después de ese frenético juego al escondite, al verlo, mi corazón piensa en el misterio del niño que juega, el niño Dios que se hace hombre, que juega igual que nosotros. El niño que la madre consintió, educó, inspiró y acompañó hasta el final de la cruz. En su mano izquierda el Niño del Santísimo lleva una bola de oro, a  juzgar por los niños que lo ven pasar, sin embargo es un globo terráqueo dorado, el Rey del universo, sostiene al mundo. 




Mientras que con su mano derecha bendice a los que salen a verle. Luego un pequeño detalle, extraordinario, el mismo detalle que hablan todos… sus botitas. Unas botas de plata, que se posan tiernamente sobre su base hecha de plata. Sus botitas, que han arrancado suspiros desde mi bisabuela hasta mi corazón. La mirada del niño es la mirada de un padre, un ser superior que nos ve y en silencio, con su sonrisa sonrojada, nos dice: “Tranquilos, este año va a ir bien”.



El cortejo lo cierra el grupo de cofrades que acompañan su tesoro a la casa del cofrade que recibe al Niño. De pensar que hasta las fiestas de Corpus, el niño volverá a salir, un suspiro escapa del corazón. El Niño del Santísimo, es la primera imagen que bendice al pueblo con su procesión. Dato curioso, es la última, ya que el 30 de diciembre fue trasladado a la catedral.
Nos espera un año, extraordinario, pienso. Esperemos que el Niño nos bendiga y hay que trabajar. Darle con todo al mundo. Seguir adelante, sabiendo que Dios está siempre de nuestro lado. Cuando se este triste, hay que pensar en el Niño Dios, el Niño del Santísimo, al ver su mirada volveremos  a sonreír. Feliz año 2013. 





  
 

lunes, 31 de diciembre de 2012

La Escena Absoluta.



Discurso durante la presentación del libro:
La Escena Absoluta.
De José Juan Guzmán.




Mario Vargas Llosa, Premio Nobel de Literatura 2010, dicta que un escritor no escoge sus temas, son los temas quienes nos escogen. En el caso de José Juan, puedo comprobar que la hipótesis del maestro es correcta.

La vida ha escogido a José Juan para que él escriba de ella. No quiero que los lectores presentes esta noche se lleven desde mis toscas palabras una impresión concreta del libro, ya que considero que “La Escena Absoluta”, es un libro que marcará referencia a mi generación de poetas. No les arruinare la hermosa sorpresa que es adentrarse dentro de la poesía de mi querido amigo. Esa sorpresa que solo la literatura nos puede dar. Escaparnos de esta vida y quedarnos maravillados por las letras que la hacen vida, que nos hacen vivir.

José Juan hace de este libro un barrilete gigante que nos lleva en un viaje de poemas y cuentos, monólogos y recuerdos, por temas que preocupen a los seres humanos, que le preocupan a él. Temas que nos hacen ver la humanidad tan deshumanizada y olvidada gracias a tanta tecnología que nos aleja cada vez más de los demás.

Un verso de José Juan me servirá para demostrarles que el poeta se preocupa de la existencia: “A pesar de todo, existimos, a pesar de todo”. La existencia y el fin de está, nos aqueja desde que descubrimos que nacemos para morir. Nuestra herencia queda en la frase de Luis Cardoza y Aragón: “La poesía es la única prueba de la existencia del hombre”. José Juan, se preocupa por temas que son parte de nuestra vida, que quizás en algunos momentos no podemos o mejor dicho, no queremos ver. Situaciones tan cotidianas que llama la atención el hecho de que el poeta tome nuestras dolencias físicas y las convierta a través de su poesía, los haga parte de nosotros. Los espasmos se vuelven dolores del alma.

Al igual que el maestro antigüeño, Cardoza y Aragón; José Juan utiliza el recurso de  la memoria, el ver hacia el pasado, y lo glorifica, ya que la melancolía se vuelve ritmo, se vuelve métrica imposible, se vuelve poesía.

El primer beso que rompe en el libro nos prepara para un viaje extraordinario: “La noche es espanto que corrompe la mirada”. A través de la obra veremos al poeta lidiar con el doble yo, su reflejo, para referencia, el reflejo del espejo de Borges. El tiempo nos corroe y José Juan lo aborda y lo moldea… a su antojo.

En José Juan veo asombrar las sombras de los grandes maestros, Neruda, Borges,  Saramago y un evidente García Márquez. Todos ellos me parecen estar presentes en la obra, pilares fundamentales del libro. Puede que sea errada esta observación, pero la poesía es de quien la lee y no de quien la escribe. Por lo tanto querido amigo, despide tus poemas, ya que estos llegaran a conquistar nuestros sentimientos.

Para terminar amigo, recuérdate de tu verso: “¡Nada se olvida, querido, nada!  

Eleázar Adolfo Molina. 
 

lunes, 10 de diciembre de 2012

Generación Y.



En silencio descansa el águila,
en otro tiempo fue cisne,
en un tiempo mariposa,
algunas veces dinosaurio,
más siempre fue poesía.
Duerme apacible, al borde del peñasco,
en silencio, sin canto,
aunque tiene revolucionaria voz.
En silencio descansa el águila,
en silencio…
Fue cisne lleno de pasión,
de ciudades y detalles,
azul era su color,
de princesas y mocedades.
Fue mariposa,
buscando la libertad,
fue magia, realidad,
diversión y crueldad…
Fue un dinosaurio
que aplastó la sociedad.
Con ideas y hablar novedoso,
dinosaurio con garras de oso.
Hoy en silencio descansa la poesía,
buscando el estandarte,
para la guerra del fin de los días.
Es un águila, de fortaleza singular,
es un águila real, es letra nuestra,
sentimiento y realidad.

Mayo, 23.

  Encendió un cigarro y sintió como la lluvia le besaba las manos. Aquella noche ya no sentía nada, todo era tan lejano y el reloj era una l...