lunes, 10 de diciembre de 2012

Generación Y.



En silencio descansa el águila,
en otro tiempo fue cisne,
en un tiempo mariposa,
algunas veces dinosaurio,
más siempre fue poesía.
Duerme apacible, al borde del peñasco,
en silencio, sin canto,
aunque tiene revolucionaria voz.
En silencio descansa el águila,
en silencio…
Fue cisne lleno de pasión,
de ciudades y detalles,
azul era su color,
de princesas y mocedades.
Fue mariposa,
buscando la libertad,
fue magia, realidad,
diversión y crueldad…
Fue un dinosaurio
que aplastó la sociedad.
Con ideas y hablar novedoso,
dinosaurio con garras de oso.
Hoy en silencio descansa la poesía,
buscando el estandarte,
para la guerra del fin de los días.
Es un águila, de fortaleza singular,
es un águila real, es letra nuestra,
sentimiento y realidad.

miércoles, 28 de noviembre de 2012

LA LITERATURA DEBE SER VIDA.



La vida es quizás uno de los más grandes misterios del universo, la gran diferencia con  la muerte (otro de los más grandes enigmas de nuestro espacio), es que la vamos descubriendo a medida en que vamos viviendo. A lo ancho del planeta tierra, de las distintas civilizaciones, podremos encontrar diversas manifestaciones de la vida. Quizás la más importante de ellas es la literatura, misma que va desde el teatro, poesía, novela y  ensayos. El gran maestro antigüeño Luis Cardoza y Aragón decía: “La poesía es la única prueba concreta de la existencia del hombre”. Rafael Lapesa, en un capítulo de su obra “Introducción a los estudios literarios”, hace mención de lo que la palabra poesía encierra: “…En su sentido actual amplio, poesía coincide en muchos aspectos con el termino literatura, mismo que proviene del latín litterae, que quiere decir letras; mismo que designa al arte de la palabra”. Carmen Conde escritora española, mencionaba: “La poesía es el sentimiento que le sobra al corazón y te sale por la mano”. Un poema es una  obra literaria. Rafael Lapesa menciona a la obra literaria como la creación artística expresada en palabras, aun cuando no se haya escrito ni propagado de boca en boca. La literatura fue parida en el mismo momento en que el Adán bíblico piso la tierra por primera vez.
Recuerdo mi primer contacto con la literatura, fue un libro escrito creo, por un quetzalteco, “Barbuchín”; un pequeño libro de relatos cortos para niños que buscaban darle al pequeño preceptos morales y alimentar su imaginación, aunque recuerdo que el cuento de “Cascabel” siempre me dio miedo, pues sufro de una fobia infantil hacia los payasos. Mi contacto con la literatura siguió a lo largo de mi vida, quizás lo que más me encantaba leer eran los libros de historia que pude conocer cuando llegue a sexto primaria. En el año 2004 mi vida cambio rotundamente. Recuerdo cuando ingrese al cuarto de mis padres, pues mi madre había mandado a por mí. Después de escuchar algunas peticiones de ella, pude ver en la mesa de noche un libro, nuevo, todavía envuelto en el plástico de la tienda. El libro se llamaba “La fiesta del chivo” de Mario Vargas Llosa.  A mis catorce años observe con recelo y mucho prejuicio aquel libro que me llamaba la atención por el diseño de la portada, quien me diría que fue el libro que cambio mi vida.
A duras fuerzas y con tristeza debo admitir, leí aquel libro en un mes, dejando al final de mi lectura, la clara afirmación de que yo era un gran ignorante en diversos y demasiados detalles. La maestría narrativa de Vargas Llosa, quizás en uno de los mejores libros que ha escrito, me dejo sin mayor deseo, que mejorar día a día y leer. Quizás hoy, casi diez años después de aquella tarde mágica, puedo entender la importancia que tuvo el descubrimiento de la literatura que considero como arte, a mis catorce años. En mi proceso educativo, no leí los clásicos literarios y siempre fui el mejor de la clase en literatura, por el simple hecho de que leía y tenía una oratoria mejor que la de nadie en la institución. Fue en el año 2009 en que realmente descubrí mi vocación literaria y abrace a Vargas Llosa como un referente de mi literatura. Respecto al suceso con “La Fiesta del Chivo”, considero las palabras de Ralph Waldon Emerson: “En muchas ocasiones la lectura de un libro ha hecho la fortuna de un hombre, decidiendo el curso de su vida”. Coincido con Vargas Llosa, en que aprender a leer ha sido lo más importante en mi vida.
Paul Auster, decía: “Los escritores somos seres heridos, por eso creamos otra realidad”. Estas palabras puedan darme paso al siguiente momento en mi vida literaria. Escribir.
El amor es una situación muy complicada que cuando sale mal, puede llegar a destruir una forma de existir, un modo de pensar, cambia radicalmente a las personas. La derrota de un corazón, conlleva una guerra sangrienta, un momento de silencio, un renacer de las cenizas y un futuro incierto, pero hermoso.  Decidí escribir por el hecho de que la realidad donde vivía no me gustaba. Fue por eso que nacieron los primeros poemas desgarradores de amor.
Rafael Lapesa menciona aspectos literarios, preceptos para criticar poesía, cuentos y novelas. Al leer al lingüista Lapesa, caigo en la cuenta de la ingenuidad que tenían mis versos. He tomado mi vida personal, porque en base a la lectura de Lapesa, junto a la de Bloom y los grandes maestros literarios que he visto, llego a la conclusión, de que si empecé a escribir, a sufrir con la literatura como uno de mis más grandes amores, fue porque quizás la vida me destino para eso.
Al hacer una lectura de diversos autores, puedo llegar a una conclusión, la literatura es un escape de nuestra realidad. Nos hace soñar, pensar y desear un mundo mejor, quizás la literatura tiene más mártires que la misma iglesia católica. Muriendo por defender sus ideales, sus pensamientos, sus corazones, sus versos, sus historias; defendiendo su libertad y alzando la pluma en contra de la realidad que hoy enfrentamos, tan dura, tan cruel y tan desesperanzadora como la del pasado.
¿Cuántos no hemos sufrido al lado de Florentino Ariza, mientras esperaba por más de 50 años a Fermina Daza? ¿Quiénes no se han quedado en silencio al descubrir que el padre de Zabala era el amante de Ambrosio? ¿Cuántos no han calificado de profeta a Borges por meter el mundo en un solo espacio? ¿Cuántos hemos caminado por Macondo? La literatura nos hace estremecernos, nos hace ver la vida de otro modo, nos hace vivir diferente. ¿Quiénes no se han enternecido con: “No me mueve mi Dios para quererte?”. Los versos de Góngora, Garcilaso; los reclamos de Sor Juana, la pasión de Becker. El olvido oceánico de Neruda. El Dios tan presente en los versos de la Mistral.
La realidad se nos escapa de las manos, el realismo duro de los rusos emerge como una estrella clara en la oscura Siberia. Ana Karenina. Los fantasmas de las navidades asoman por las calles de nuestra vida, todos conocemos un señor Scrooge. Extraordinarios duelos entre Saramago y Dios. Entre Góngora y Quevedo.  Apasionados versos y diálogos, en Romeo y Julieta, mientras al otro lado del charco, nos pudrimos con el amor en tiempos del cólera. Camus y su existencialismo que viene a confrontar nuestra realidad. Asturias y sus leyendas tan indígenas, tan ladinas, tan guatemaltecas. Las líneas de las manos de Cardoza y Aragón.  Y la ironía magistral de Tito Monterroso y sus fabulas.
La literatura permitió a Cervantes introducir a toda la humanidad en dos queridos personajes, un idealista Quijote y un realista Sancho. ¿Quién por su doncella no ha visto dragones en el cielo, cuando son solamente barriletes? A lo largo de la literatura se ven temas redundantes en diferentes épocas, con diferentes enfoques. Vida, tiempo, amor, muerte, misterio, política, religión, rebeldía, futuro y pasado unidos en el presente. En la literatura se ve nuestra vida.
Por la literatura se ha podido viajar en  el tiempo, escuchar lo que dijo Cristo, leer lo que ha leído la mayoría de los emperadores romanos. Conocer como se reconquisto España. La historia mentida de nuestra conquista y los inicios coloniales del continente. Leer los pensamientos de los hombres de distintas épocas, que siguen vigentes como el fin de Maquiavelo. La inmortalidad no se alcanza viviendo para siempre, creo que esta pasa, por la simple regla, de que alguien nos resucita, cada vez que lee nuestras palabras. Yo por ejemplo, aun siento vivo a Miguel Ángel Asturias, Allan Poe, Dickens y Tolstoi. Saramago sigue siendo el mismo viejo acido que me espera con una taza de café y un par de shecas, mientras me muestra “Todos los nombres” para conocer el amor.
Rafael Lapesa y  Harold Bloom son extraordinarios críticos y estudiosos de la literatura. Sin embargo me atrevo a decir que la crítica en algunos momentos llega a destruir la belleza de la obra literaria. Desnuda a la musa, la contempla, la humilla, la viola y la hace suya, luego cual ramera apocalíptica la deja tirada y deja unas palabras escritas que duran más a veces que los mismos halagos. Prefiero quedarme con la crítica de John Keating, personaje emblemático del “Club de los poetas muertos”, magistralmente interpretado por Robin Williams. La crítica destruye, en la literatura no puede construir, pues todos los seres humanos tenemos diversas formas de recibir, percibir, de mamar la literatura y entenderla a nuestro modo. La pasión por la lectura debe ser convertida en un remolino de fuego que devore los corazones, cual pentecostés cristiano, un buen libro nos debe revelar de mejor manera el mundo. Deseo concluir mencionando que la literatura es vida. Debe ser vida. Nos hace vivir, nos hace volvernos humanos. Nos hace saber que estamos acá, en un mundo que nos trata mal, que nos enamora con celajes y versos, con paisajes y novelas, con mujeres y ron. Mientras usamos a la literatura como escape para vivir. 

viernes, 16 de noviembre de 2012

90 años. Hermandad Señor Sepultado de San Nicolás.



Soy peregrino, que busca tus pies,
pecador arrepentido,
soñando con resucitar en la fe.
Soy cucurucho de sangre,
recuerdo de mi abuelo,
herencia a mis hijos,
que busca en tus manos
la bendición para la vida.
Mi corazón acongojado
camina por la calle
hacia mi Cristo Sepultado,
rey de la paz,
príncipe de la fe,
Señor Sepultado de San Nicolás.
Mi corazón se ablanda
al contemplar el martirio,
la sangre derramada,
por los pecadores.
Bendice amado Sepultado,
a tu pueblo, a tu hermandad.
Noventa años uniendo hermanos,
noventa años amando nuestra fe.

miércoles, 7 de noviembre de 2012

Una plegaria, terremoto de 7.4 en Guatemala-

Les pido una oración por mi Guatemala.

Salmo 91

1 El que habita al abrigo del Altísimo
Morará bajo la sombra del Omnipotente.
2 Diré yo a Jehová: Esperanza mía, y castillo mío;
Mi Dios, en quien confiaré.
3 El te librará del lazo del cazador,
De la peste destructora.
4 Con sus plumas te cubrirá,
Y debajo de sus alas estarás seguro;
Escudo y adarga es su verdad.
5 No temerás el terror nocturno,
Ni saeta que vuele de día,
6 Ni pestilencia que ande en oscuridad,
Ni mortandad que en medio del día destruya.
 
7 Caerán a tu lado mil,
Y diez mil a tu diestra;
Mas a ti no llegará.
8 Ciertamente con tus ojos mirarás
Y verás la recompensa de los impíos.
 
9 Porque has puesto a Jehová, que es mi esperanza,
Al Altísimo por tu habitación,
10 No te sobrevendrá mal,
Ni plaga tocará tu morada.
 
11 Pues a sus ángeles mandará acerca de ti,
Que te guarden en todos tus caminos.
12 En las manos te llevarán,
Para que tu pie no tropiece en piedra.
13 Sobre el león y el áspid pisarás;
Hollarás al cachorro del león y al dragón.
14 Por cuanto en mí ha puesto su amor, yo también lo libraré;
Le pondré en alto, por cuanto ha conocido mi nombre.
15 Me invocará, y yo le responderé;
Con él estaré yo en la angustia;
Lo libraré y le glorificaré.
16 Lo saciaré de larga vida,
Y le mostraré mi salvación.

sábado, 13 de octubre de 2012

Un grito desgarrador de saciar la sed de igualdad. Comentario ¡No llores por Helena! De Silvia Bollat y Enrique Godoy Duran. Por: Eleázar Adolfo Molina Muñoz.




1.    Vientre Fecundo.
¡No llores por Helena! Es una novela breve de Silvia Bollat y Enrique Godoy Duran, ambos de nacionalidad guatemalteca. Silvia Bollat, incursiona en el mundo de la literatura viva, coescribiendo con Enrique Godoy esta historia que marca el inicio de su carrera literaria, apadrinada por el escritor de poemas, novelas y teatro.
2.    ¡No llores por Helena!
La obra, es un grito desgarrador de saciar la sed de igualdad. Helena es una niña nacida en la Antigua Guatemala, que vivió sus primeros años junto a sus padres, hasta que el río Pensativo, se desbordo y destruyo los sueños de ellos.
Faustino, padre de Helena, vive desde su nacimiento reclamándole a su mujer Dolores, el hecho de que el ansiado hijo haya nacido mujer. La obra ambientada al inicio del siglo XX, nos demuestra los estigmas de una sociedad, los desarrolla de una manera amena, melancólica, pero, nos demuestra que siempre hay una luz al final del túnel. A raíz de la destrucción de la casa, Faustino insta a Dolores a regalar, abandonar, matar a Helena. La madre, con el dolor propio de su naturaleza materna, decide abandonarla en un convento, en donde Helena conoce a Valentina, su mejor amiga, a la que llamara, su hermana.
Las dos niñas comparten algo en común, la soledad. Ya que Valentina, pierde a su familia, en la cárcel, cuando se derrumba la misma, por los históricos terremotos de 1917.
Aparece en este rio, la familia Montenegro Durini, que las emplean y las tratan como hijas. Es en casa de ellos, en que conocen a Pilar y su hermana, que deciden llevarlas a trabajar a los Estados Unidos. En donde sucede la mayor parte de la historia.
Es en casa de los De la Roma que Helena es violada y queda preñada por el patrón, Albert De la Roma. Junto con Valentina sufre estos vejámenes hasta que un día ya no pueden resistir más y explotan en una cena. Reclamando y gritando que habían sido despojadas de su dignidad. Las sacan de la casa y los amigos de los De la Roma, los señores Van Derbolt, las llevan a casa. La señora Daysi Van Derbolt, se compadece de ellas y las envía de regreso a Guatemala, con dinero, les ofrece su ayuda.
Embarcadas en un crucero, Valentina conoce a Alessio Sicuro, un italiano, con el corazón despezado. Se enamoran, pero Valentina le confiesa su cruz, le dice que está esperando un hijo. Alessio la acepta, le propone matrimonio, todo parece cambiarles, pero el crucero sufre una explosión, en donde Valentina queda muy malherida. Pierde a su niño. Casi muere. Helena la cuida con ayuda de sor María Isabel y los médicos que las atendían en el orfanato. Helena vuelve a Guatemala en donde nace su hija Raquel. Valentina se casa con Alessio.
Raquel, años más tarde decide revelarle estos secretos a su nieta Karen, cuando se entera de que es novia de George Van Derbolt. La acompaña en un viaje a Ashville, lugar en donde todo ocurre, en donde además de encontrarse con su pasado, se encuentra con una cualidad increíble de su abuela, el perdón y el amor a la familia. La rama familiar de Helena, nacida de una violación, de una humillación, es aceptada en la familia De la Roma. Karen, hereda la mansión familiar, además de una historia muy viva en estos días.
3.    El camino andado.
La novela está dividida en ocho capítulos. El primer capítulo, nos presenta anotaciones estilo bitácora, con fechas y una pequeña descripción de los sucesos acontecidos en esos días. Luego cambia, los autores juegan con la analepsis, ya que siempre saltan al pasado, regresando al momento presente.
El narrador usado por los autores, es el narrador omnisciente, ya que sabe todo lo que acontece en la historia, pero al igual que Raquel, lo revela poco a poco.
La simbología de los nombres es adecuada, ya que el nombre del personaje principal, Helena es la antorcha que ilumina toda la obra. Valentina significa valiente, como se puede observar al momento en que le grita toda la verdad. Raquel, crea el método para revelar la historia a la nieta, fiel a su naturaleza.
4.    Un grito desgarrador de igualdad.
Los autores a lo largo de toda la obra, exponen en un lenguaje, simple, sin tanto rodeo, aunque con un poco de misterio, la historia de Helena, que refleja, un grito desgarrador de igualdad. La obra marca la protesta firme, del género femenino en una época en que era visto como el débil. Es un reflejo fiel de las luchas sedientas de encontrar un poco de igualdad en este mundo tan clasicista y destructor.
Es el grito de muchas mujeres que sufren violencia intrafamiliar, viven con la cruz del olvido y el abandono, de la ignorancia y de los tratos, como productos que se pueden comprar.
Un grito desgarrador que busca encontrar la igualdad en una sociedad convulsionada y hastiada de tanto dolor. 

Mayo, 23.

  Encendió un cigarro y sintió como la lluvia le besaba las manos. Aquella noche ya no sentía nada, todo era tan lejano y el reloj era una l...